lunes, 23 de noviembre de 2009



La Sociedad Californiana de Aguacateros sólo dice en su historial que hacia 1871, “con árboles de México”, en Juez R.B. Ord de Santa Bárbara se introdujo aguacates exitosamente en los Estados Unidos.

No sé qué tanto hay en ese “con árboles de México”, pero ahí debe estar Atlixquito, pues refiere: “Por los inicios de los años 1900, los cultivadores vieron el potencial comercial de los aguacates y desde entonces los cultivadores, entusiastas e investigadores han estado en la búsqueda por mejorar las variedades”.

Veamos.

Conocer lo que aquí hacíamos en combate de enfermedades de este cultivo y recordar los pormenores sobre el legado que hicimos a la producción mundial del aguacate fuerte, trajo hace 18 años a investigadores y productores de Chile, Australia, África, España, Colombia, Perú, Israel, China, Japón, México y Estados Unidos.

Era el 8 de abril de 1991, y al pie de la placa que la Sociedad Californiana de Aguacateros colocó en 1948 en nuestro zócalo, el presidente municipal José Domínguez González hizo una breve reseña del Aguacate Padre que tanto prestigio nos dio, cerrando con esto: “Sólo me resta hacer patente reconocimiento y un grato recuerdo al señor Alejandro Leblanc, propietario del árbol origen de esta variedad y al señor Carlos Schmith, promotor del aguacate variedad del Fuerte de California”.

Y se dio rienda suelta: En representación del gobernador Mariano Piña Olaya, Onorio Cortez López, secretario de Fomento Agropecuario dijo que “siendo el Mandatario estatal originario de estas tierras, es también un admirador y un convencido permanente de que si algo hemos aportado a la cultura del mundo, el aguacate es uno de los elementos fundamentales”.

Aquella visita a Atlixquito se hizo rumbo al Segundo Congreso Mundial que todos los años se realiza en California. La estancia incluyó distintas actividades, como fue visitar la casa de Alejandro Leblanc (calle de las Uvas No. 3 primero, calle Buenrostro No. 24 después y hoy 3 Poniente No. 1102), donde los congresistas plantaron un árbol de aguacate de la variedad fuerte en el mismo lugar en que se encontraba aquél del que se tomaron las púas que se llevaron a California y que después extendieron su producto al mundo entero.

La historia

Fue en 1911 cuando un investigador norteamericano de nombre Carlos Smith descubrió, en la que hoy conocemos como la Casa del Aguacate Padre, propiedad de Alejandro Leblanc, un árbol de la variedad fuerte, del que sacó las púas para llevarlas a California y propagarla por todo el mundo.

Veintisiete años después (1938), la Sociedad Californiana de Aguacateros vino a Atlixquito y en un acto conmemorativo y de reconocimiento, colocó una placa conmemorativa al pié de ese árbol en la casa de Alejandro Leblanc.

La visita para la colocación de esa placa fue un acto sin precedentes en nuestra región, pues se le dio tanta importancia que 38 días antes el entonces alcalde de Atlixquito Gabriel Cuevas lanzó a la ciudadanía una “proclamación” de inusitadas instrucciones: “Que adornen y pinten el frente de sus casas, reparen las banquetas que están en malas condiciones, que quiten del pavimento objetos y piedras que obstruyan, que el sábado 17 de abril, a las 9:30 hrs. la ciudad esté bien limpia y que el frente de cada casa esté adornada con los colores nacionales y con los colores de la bandera de Estados Unidos; todos los comercios sin excepción deberán cerrar a las 9 de la mañana; que todos se preparen para dar una calurosa bienvenida a los visitantes, y que todos, en la medida de sus posibilidades, contribuyan a sufragar los gastos que origine la recepción de la organización”.

Ésta comenzó a circular con más de un mes de anticipación, y al acto, realizado el 17 de abril de 1938, asistió el gobernador Maximino Ávila Camacho para develar, en medio de una gran concentración de atlixquenses, la placa conmemorativa en la casa de Alejandro Leblanc.
Al igual que lo hizo José Domínguez González 53 años después, Gabriel Cuevas narro esa vez una breve historia de la aportación, recordando que “desde 1856 se estaba intentando introducir en California alguna variedad de aguacate”.

Diversos investigadores, incluído el Dr. Popenoe del Departamento Americano de Agricultura se dedicaron por mucho tiempo a buscar entre todas las variedades que se hallaban en América Latina, llevando las púas sin obtener resultados positivos, hasta que Carlos Smith pudo reproducir en California la que había llevado de la casa de Alejandro Leblanc, convirtiéndose la variedad de Atlixquito la apropiada para reproducirse primero en Estados Unidos y después en el resto del mundo.

El éxito que Carlos Smith tuvo en la escrupulosa búsqueda se vio reflejado con ingresos millonarios en el mercado californiano, gracias al típico sabor a mantequilla de es fruto. Por lo que la Sociedad Californiana de Aguacateros visitó Atlixquito en 1938 como muestra de agradecimiento por tan grande aportación para lo que es hoy una importantísima industria.

Ese 17 de abril de 1938, el trayecto para llegar Atlixquito fue para la sociedad californiana una verdadera excursión, recordó el superintendente del Departamento Promocional de Ferrocarriles Nacionales de México, quien publicó que el viaje lo hacían alrededor de 125 personas, y se adelantó observando que “para Atlixco sería un acto de grandes consecuencias porque era a favor de una futura gran producción mundial del fruto”.

Diez años después (1948), la misma Sociedad Californiana de Aguacateros regresó Atlixquito para plantar en el parque Colón de esta ciudad un arbolito descendiente del que se encontraba en la casa de Alejandro Leblanc, aquél del que se sacaron las púas en 1911 para ser llevadas a California.

No hay comentarios: